En los últimos años, se está hablando mucho del marketing emocional, es decir, emplear técnicas de venta para conectar con el consumidor a través de sus sentimientos, valores y emociones, dejando al producto en un segundo plano. Lo importante es que el consumidor se sienta identificado con la filosofía de la marca y de esta forma se obtenga una buena respuesta por parte del usuario.

Pero, el marketing está en constante evolución, y van naciendo otros conceptos en torno a él que se deben tener en cuenta si queremos trabajar en la dirección correcta. Uno de estos conceptos es en neuromarketing, y derivado de él, el NEUROTURISMO.

Para entender el concepto de neuroturismo, lo primero que hay que saber es de dónde viene esta idea. Como su propio nombre indica, el neuroturismo es una rama del NEUROMARKETING, ciencia que investiga y estudia cómo se comporta el cerebro en un proceso de compra, pero aplicada al sector turístico.

Es cierto que el marketing tradicional siempre se ha basado en hábitos de consumo, estudios de mercado o investigaciones que mostraban los resultados del comportamiento humano, pero gracias a la neurociencia podemos saber cómo y por qué el cerebro se comporta de una manera u otra.

El neuromarketing se basa en la neurociencia, la cual se encarga del estudio del cerebro, su estructura y sus funciones. Por tanto, al hablar de ciencia tenemos que tener elementos que se puedan medir. En el caso del neuromarketing, los valores que se analizan son tres, la atención, la emoción y la memoria. A la hora de crear campañas publicitarias, o analizar el impacto de acciones comerciales, estos tres valores serán imprescindibles tanto en la elaboración de las mismas (por ejemplo; llamar la atención con precios acabados en 99), como en el estudio de los resultados.

En el caso del neuroturismo, conocer la felicidad que genera visitar otros países, el trato recibido en un hotel o la gastronomía de otra cultura a través de las señales del cerebro, tiene mucho más valor que una encuesta o estudio que puede ser susceptible a todo tipo de influencia. Medir por tanto, la atención que se ha conseguido captar, las emociones despertadas o la memorización de los productos o servicios serán las claves del éxito.

Por ello, podríamos decir, que las neurociencias están en auge gracias a las nuevas tecnologías que nos permiten el estudio del cerebro, y el sector del turismo es uno de los cuales en los que se están aplicando estas técnicas, pero hay que ser cautos ya que a pesar de que pueden ser muy eficientes y fructíferas, debemos confiar sólo en profesionales de este campo que cuenten con la experiencia y las herramientas necesarias.